Plasencia, la ciudad «para el placer de Dios y de los hombres»

Plasencia, «la capital sin provincia», tal y como la denominaba Miguel de Unamuno a causa de las funciones que siempre ha ejercido entre sus comarcas, es el tema del presente artículo a desarrollar, tras las publicaciones sobre Sierra de Gata y Las Hurdes bajo la serie de Riqueza cultural, natural y gastronómica del Norte de Extremadura. La Noble, Leal y Benéfica Plasencia, con una población de 40.000 habitantes, fue refundada por Alfonso VIII en 1186. Hasta entonces, la población era una aldea llamada Ambrosía, donde ya se celebraba, al igual que cada martes hoy en día, el mercadillo en la Plaza Mayor, y que representa la festividad del Martes Mayor (primer lunes y primer martes de agosto). Conocida como la Perla del Valle, Ciudad del Jerte.

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Y ello se debe a que Plasencia siempre fue y sigue siendo el punto de referencia de la zona en diversos aspectos. Entre otros: administrativo (cuenta con edificios como los Juzgados y Hacienda), sanitario, industrial, formativo gracias a centros como la Universidad de Extremadura, Universidad Popular o UNED, o en el sector de los congresos, eventos y cultura en general, disponiendo de espacios como Teatro Alkazar, Auditorio de Santa Ana, Palacio de Congresos y Exposiciones, Pabellón El Berrocal, Complejo Cultural Santa María o Convento de Las Claras (actual oficina de turismo), así como de otras formas de ocio (complejos deportivos, los Multicines Alkazar de 8 salas…).

Pero sobre todo, en lo que realmente destaca Plasencia, es en patrimonio histórico-cultural, exhibiendo monumentos como los que se enumeran a continuación:

  • Murallas. Levantadas entre 1196 y 1197 tras una nueva amenaza de reconquista almorávide. Actualmente, dispone de cinco puertas y 26 cubos, entre los que destaca el de Torre Lucía, si bien con el tiempo se perdieron 45. Dividida en tres tramos, en el que destaca la representativa Torre Lucía (a diferencia de sus hermanas redondas, cuadrada) se puede subir y ofrece Centro de Interpretación abierto al público.

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  • Catedral Vieja de Santa María, de principios del Siglo XIII. Al mismo tiempo que las mencionadas murallas, fue el primer monumento que Alfonso VIII mandó construir, para así cumplir con el lema que él mismo estableció sobre el escudo de Placentia (de ahí el gentilicio, placentino): Ut Placeat Deo et Hominibus (para el placer de Dios y de los hombres). De este edificio destaca su rosetón, acompañado por la representación de la Virgen María y el Ángel de la Anunciación y, en su interior, el claustro en el que se une con la Catedral Nueva.
  • Catedral Nueva de la Asunción, cuyas obras comenzaron en el siglo XV y concluyeron en el XVI. Probablemente, los elementos que más destaquen sean el órgano y el coro, obras de grandes arquitectos de la época: Juan de Álava y Rodrigo Alemán, respectivamente. En su interior se celebraron importantes eventualidades como el funeral de Carlos V, y su imponente fachada es vigilada por cincuenta gárgolas. En este conjunto catedralicio, conformado por ambas construcciones, se aprecia la mezcla de estilos, pasando del gótico al renacentista y barroco. Además, fue el lugar elegido para importantes escenas televisivas, como el ataque a Fernando II de Aragón reproducido en la serie Isabel, de TVE.
    Precisamente, fue en ese periodo, extendiéndose hasta el XVII, la época dorada de Plasencia, erigiéndose como la Ciudad de los Fueros y Privilegios tras pasar por importantes mandatos como el de la familia Zúñiga, el Rey Juan II o los Reyes Católicos.

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  • Acueducto renacentista, de 56 arcos que alcanzan su punto máximo en cuatro metros. Junto a él, se encuentra el parque infantil de tráfico, y está rodeado por palmeras superiores a dicha altura y múltiples zonas verdes.
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  • Plaza Mayor y Palacio Municipal renacentista. Al igual que el órgano de la Catedral Nueva, fue esgrimido por el arquitecto Juan de Álava en 1523, bajo las directrices de levantarse sobre soportales, ordenadas por los regidores. En su campanario muestra el muñeco autómata Abuelo Mayorga, símbolo placentino que toca las horas con su maza, y en la columna inferior izquierda, el escudo de Carlos I de España y V de Alemania. Desde su balcón, Alfonso X El Sabio contempló una corrida de toros que dio lugar a un hecho conocido por El Milagro del Toro de Plasencia, sobre el que ordenó crear la primera representación gráfica taurina, y cuyas viñetas forma la obra Cántigas de Santa María. Ubicado en la Plaza Mayor, donde también se puede observar la casa más estrecha de España.

    Imagen: wikipedia
  • Palacio de los Monroy. También denominado como Palacio de las Dos Torres, aunque desde el terremoto ocurrido en Lisboa en 1785 contaba con solo una, fue el lugar donde Pedro de Valdivia consiguió la firma del Rey Felipe V para partir hacia el Nuevo Mundo, a quien luego acompañaría la emblemática placentina Inés de Suárez.
  • Iglesia de San Nicolás, del Siglo XIII, la más antigua de la ciudad. Se ubica en lo que antiguamente era el Barrio Judío.
  • Palacio del Marqués de Mirabel. Junto a la mencionada iglesia y una fuente circular en el centro de la Plaza de San Nicolás, forma una de las postales más bellas de la ciudad. Su torre le hace ser el edificio histórico más alto de la ciudad, obviando lógicamente la Catedral Nueva. En su sorprendente balcón y túnel, se rodó la serie Still Star Crossed, versión de Romeo y Julieta producida por la cadena estadounidenses ABC.
  • Iglesia de Santo Domingo. Ya no ofrece cultos, pero sí resguarda y muestra los santos que en Semana Santa salen a cumplir la tradición en las calles del centro.
  • Convento de San Vicente Ferrer. Desde 1999, proclamado oficialmente Parador Nacional, que presume de tener escaleras voladas, únicas en Europa. Justo al lado de los dos anteriores, antiguamente servía entre otras utilidades, como Universidad, siendo la primera de Extremadura a mitad del Siglo XVII.
  • Casa de las Argollas. No tan imponente como los anteriores, pero no menos importante, ya que aquí se proclamaron las Cortes de Castilla tras la unión de Alfonso de Portugal y Juana la Beltraneja.
  • Santuario de la Virgen del Puerto. A 3 kms de la ciudad, ermita a la que cada domingo posterior a Semana Santa, los placentinos rinden homenaje a su patrona realizando la Romería. Además, es un lugar privilegiado para disfrutar desde lo alto tanto de la ciudad como del Valle del Jerte, el pantano o el Paraje de Valcorchero que lo rodea.
  • Casa del Deán del siglo XVII, situada frente a la Catedral Nueva, destaca por su balcón esquinado y justo debajo del escudo de Antonio Paniagua de Loaisa. Con este edificio colinda la Casa del Doctor Trujillo, muy próximo también en la faceta temporal, siendo uno de los más llamativos de la ciudad y que hasta la pasada década albergaba los el Palacio de Justicia.

Otro rasgo muy característico es el de sus amplios y diferenciales zonas verdes, como uno de los principales puntos de encuentro para la ciudadanía como es La Coronación, la reserva aviar Los Pinos, El Cachón, La Rana o el polifacético área de 1,6 km, llamado La Isla por estar rodeado de dos canales de agua. Por tanto, durante la temporada estival darse un chapuzón en su zona adaptada para el baño es la mejor opción de refrescarse, apenas a unos metros del centro histórico, conectado mediante escaleras mecánicas.

En el propio Parque de La Isla también podrás almorzar, cenar y tomar aperitivos en establecimientos, practicar diversos deportes, e incluso acuáticos como la pesca y el piragüismo, dejar libre a tu mascota canina en un terreno exclusivo para dicho uso, o simplemente disfrutar de la calma que se siente bajo los enormes y centenarios árboles de esta joya natural integrada en el urbanismo, que además fue declarado por Felipe V como primer Parque Público de España. El propio monarca cazaba aves en este mismo lugar.

Para reponer fuerzas, tienes mucho donde elegir entre su oferta hostelera, conformada por cadenas multinacionales y establecimientos locales, en los que los placentinos y visitantes llevan a cabo la costumbre de acompañar con pinchos o tapas a cada consumición de manera gratuita, lo que consideramos una oportunidad única para probar, por ejemplo, las deliciosas patatas con salsa amarilla, que solo se sirven en Plasencia.

Aún así, no olvides pasar por las tiendas especializadas de productos típicos que encontrarás caminando por sus calles más comerciales, como Rúa Zapatería, Calle del Sol, Calle del Rey o Calle Talavera, entre otras, y que ofrecen lo mejor de toda la gastronomía extremeña, sobre todo del Norte de la región, como pimentón de la Vera, cerezas del Jerte, miel de Las Hurdes, diferentes tipos de quesos, dulces, vinos, cavas e incluso cervezas, carne e ibéricos de nuestras dehesas y, por supuesto, AOVE Jacoliva, de la variedad autóctona Manzanilla Cacereña.

Y es que, como decíamos, Plasencia es el eje central del Norte de Extremadura, por lo que además de comercios tradicionales y franquicias de diferentes sectores, también cuenta con grandes superficies como Centro Comercial Carrefour, otro gran punto de venta de nuestros AOVEs en la ciudad. Sin embargo, sabemos que es complicado abarcar tantos atractivos, por lo que si no dispones de mucho tiempo, recuerda que siempre podrás escoger tu AOVE favorito aquí.

 

Escrito por Javier Muñoz